Sabía que ese día iba a morir, así que cada paso, cada aliento, cada caricia... los vivió con la intensidad de las despedidas. Al acabar el día, agradeció lo vivido y puso el despertador. A día siguiente le esperaba un nuevo último día.
Vivir con intensidad, donde toda vida es un morir y toda muerte es una nueva vida...
Vivir con intensidad, donde toda vida es un morir y toda muerte es una nueva vida...
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