4 dic 2017

Luna

  - Prométeme coger la luna,
    si te la pido algún día,
    y yo prometeré nunca pedírtela.

Así empezó aquella noche entre ellos.
Dos desconocidos que dejaron de serlo, una noche de luna llena, en la que se vieron por primera vez a través de ella.

Caminaban por la misma calle.
A la misma hora.
Y con la mirada puesta en el mismo sitio, que no les avisó del inminente impacto que se produciría en sus cuerpos si nadie mediaba en su trayecto.

Y así fue.
Luna decidió guardar silencio.
Y sus cuerpos chocaron, el uno contra el otro, con la misma fuerza con la que avanzaban paso a paso, sin pensar en el siguiente.

Su primera mirada fue en ambos de reproche, mientras su pensamiento se lanzaba, a golpe de certeza, por los mismos derroteros:

   (¡¡¡Cómo no miras por dónde vas!!!)

¿La carcajada...?
Fue otra de sus coincidencias.

Así que aquella promesa era, sin duda, lo más cercano a un saludo que tuvieron:

  - Prométeme coger la luna,
    si te la pido algún día,
    y yo prometeré nunca pedírtela.

Y a pesar de ser un perfecto desconocido, ella se lo prometió.

Sin fonía nº 23

Cualquier maestro podría, si quisiera, reservar un hueco para lo que el alumno, sea quien sea, le enseñará.